
Nuestra Señora de los Dolores es una bella imagen de candelero hecha para ser vestida. Posee brazos articulados, que junto con el candelero fueron sustituidos en el 2002, debido al mal estado de los anteriores. Los trabajos fueron realizados por D. Jesús Curquejo Murillo.
Posee encarnación en rostro y manos ya que el resto es cubierto por la diversa indumentaria que posee. Es de un tono blanquecino destacando el rosado de las mejillas, además de las lágrimas que corren por ella.
Las características iconográficas son comunes a las empleadas por los imagineros sevillanos a finales del s.XVIII, inicios del s.XIX. Con respecto a su autor- desconocido- ha de pensarse en un imaginero que hereda estilos y formas dieciochescas de maestros anteriores.
La Dolorosa, originariamente de unas proporciones reducidas, dirige suplicante la mirada al Padre o al cielo en señal de oración.
Como atributos lleva pañuelo en su mano derecha y rosario en su izquierda. Como característico de las Dolorosas, la Virgen presenta en su pecho una daga, como símbolo de los “siete puñales” que atravesaron su corazón. Sobre su cabeza lleva diadema con ráfagas y sobre cada una, estrellas.

La devoción hacia esta sagrada imagen comienza con el nacimiento de la Orden Tercera de Siervos de María de la Villa de Marchena. Esta congregación aprueba sus constituciones el 28 de febrero de 1821, y cuya primera regla o título muestra bien claro el carácter mixto de la Congregación.
Dice “Reglas y Constituciones de los Hermanos y Hermanas de la Congregación de Siervos de María Santísima DOLOROSA, que se deberán inviolablemente observar”.
En el día que se recibía el SANTO HABITO o el ESCAPULARIO –ambos son de color negro y se trataba de una Orden Tercera no de una cofradía- los hermanos debían confesar y comulgar reflexionando “…que en aquella bendita hora se hacen siervos de la Gran Reyna del Cielo, y que visten aquel misterioso escapulario, que lleva consigo una memoria perpetua de los extremos dolores, que padeció María Santísima de la Pasión y Muerte de Jesucristo su Santísimo Hijo”. La advocación de María Madre Dolorosa (de pie o sentada) aparece vestida de negro. La rodean los ángeles que portan atributos de la Pasión que, al igual que el negro del hábito, representan sus dolores.






